Una frase que muchos recordamos de las conversaciones
entre Pedro Picapiedra y Pablo Mármol. Gusto mucho de la cultura geek y
de ella se pueden sacar algunas ideas.
Más allá de lo gracioso de la escena de esta
caricatura, hay una idea bastante seria detrás:
No significa que, por juntarnos con alguien exitoso,
automáticamente tendremos éxito.
Pero sí significa que nuestro entorno puede cambiar,
poco a poco, nuestra manera de pensar.
Si nos rodeamos de personas que estudian y buscan
aprender, el aprendizaje comienza a convertirse en algo normal.
Si frecuentamos personas que hablan de proyectos,
negocios y oportunidades, probablemente empecemos a pensar más en proyectos,
negocios y oportunidades.
Y también funciona en sentido contrario.
Si nuestro entorno normaliza la queja, podemos
terminar quejándonos más.
Si normaliza no aprender, podemos llegar a pensar que
aprender es algo que se hace solamente cuando somos estudiantes.
Por eso me parece interesante aquella idea de que
somos, en cierta medida, el promedio de las personas con las que más tiempo
compartimos.
No como una fórmula matemática exacta.
Sino como una invitación a observar nuestro entorno.
Y muy a su estilo , Pedro le esta dando a Pablo algo
mas para cuestionarse :
¿Qué conversaciones tenemos todos
los días?
¿De qué hablan las personas que más frecuentamos?
¿Nos hacen pensar?¿Nos desafían?¿Nos enseñan algo?
¿O simplemente nos ayudan a mantenernos exactamente
donde estamos?
Y aquí hay algo todavía más importante:
No se trata únicamente de buscar personas “exitosas”.
Se trata de buscar personas de las que podamos
aprender.
Otra sobre disciplina. Otra sobre educación.
Otra sobre cómo administrar mejor el dinero.
Por eso, quizá la pregunta no sea:
“¿Con qué personas me conviene juntarme?”
Sino:
“¿En qué tipo de persona me estoy convirtiendo como
resultado de las personas que tengo cerca?”
Porque nuestro entorno también es una forma de
educación.
Y, muchas veces, es una educación silenciosa.
No solamente aprendemos de los libros, de la
universidad o de un curso.
También aprendemos de las conversaciones que
escuchamos, de los hábitos que observamos y de las personas que tenemos cerca.
Porque, con el tiempo, aquello que hoy simplemente nos
rodea puede terminar convirtiéndose en parte de nosotros, además nosotros
podemos ser los que influyan a los demás ya sea positiva o negativamente.
¿Qué persona ha influido más en tu manera de pensar,
aprender o trabajar?

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